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Con un turista de paso por la ciudad

Con un turista de paso por la ciudad
Durante la época que Víctor y yo nos radicamos en Los Angeles, conseguí un buen puesto de trabajo en un estudio de Abogados. El sueldo era interesante y además de vez en cuando, debía hacer algún viaje corto al exterior, tal como también hacía mi esposo…

En una ocasión llegué a la oficina y me avisaron que en dos horas debía estar lista para viajar a la ciudad de Panamá.

Al llegar me instalé en un cómodo hotel y me reuní con las personas a quienes debía ver. Al tercer día ya estaba un poco aburrida de lo mismo y sentí que necesitaba “un poco de acción”…

Llevaba varios días sin coger, ya que mi adorable Víctor había partido un par de días antes que yo; entonces ya cinco días de abstinencia sexual era demasiado para mi buena voluntad. Sentía que mi concha ardía y no me alcanzaba con masturbarme…

Pude averiguar que en la ciudad había una especie de “zona roja”, que era visitada por norteamericanos que estaban de paso y con ganas de coger sin pagar demasiado.
Esa tarde yo estaba muy caliente y entonces fui hasta ese lugar, donde me hice pasar por puta, parándome con actitud desafiante en una esquina de la zona roja. Las otras profesionales que estaban parando por allí me miraron con expresión divertida, pero ninguna me dijo nada…

Pronto apareció un tipo con sombrero tejano y botas, también tejanas, quien se acercó directamente a mí, preguntándome si estaba disponible para pasar un buen rato con él. Lo miré de arriba abajo, encontrándome con un tipo bastante agradable a la vista. Detuve mi mirada en su entrepierna, calculando que debía cargar un buen paquete.

Me invitó a su hotel, a pocas cuadras de allí y acepté encantada. Se llamaba John.
Apenas entramos a su habitación me empujó contra la cama y luego se acercó con rapidez, sin darme tiempo para reaccionar. Me quitó la ropa de una manera salvaje, casi arrancándomela del cuerpo. Cuando me vio completamente desnuda silbó para demostrar su acertado gusto en elegirme y enseguida se desnudó, mostrándome una verga enorme y dura como yo me imaginaba.

No me preguntó nada; solamente me tumbó sobre la cama y tomó mis tobillos, haciéndome abrir las piernas. Sin perder tiempo me clavó su dura verga muy profundamente en mi concha. Yo no me había lubricado tan rápido, porque mi excitación se había quedado en otro lugar, evidentemente. Podía sentir mi vagina seca y eso me provocó un poco de dolor cuando me la metió con tanta brutalidad.
Pero apenas comenzó a bombearme, sentí que la humedad en mi concha volvía a ser normal, provocándome ahora mucho más placer la cogida.

Intenté incorporarme para acariciar sus pezones, pero John me aferró las manos y me obligó a quedarme quieta sobre la cama. Me inmovilizó y bajó él a morderme mis erectos pezones, lo cual agregó una dosis todavía mayor a mi excitación.

El tipo era una verdadera máquina de coger… Nada de cariño ni romanticismo; era solamente un ariete mecánico que entraba y salía de mi cuerpo, provocándome un poco de dolor pero también mucho placer.

Su urgencia no me permitió alcanzar ni un solo orgasmo. Apenas cinco minutos después de haberme penetrado, el muy estúpido gritó como un poseso y acabó sacudiéndose dentro de mi vagina. Apenas sentí su semen, parecía que se trataba más de ese famoso “polvo seco” que logran tener algunos hombres…

Se salió de mi concha y me miró con gesto triunfante, preguntándome orgullosamente si yo lo había disfrutado tanto como él. Naturalmente le confirmé que sí: su cogida me había encantado y además me había dejado muy, muy loca!!.

Mientras me vestía, el tipo hurgó en su billetera y me arrojó unos billetes americanos sobre la cama. Me reí en mi interior, pensando que este estúpido me había confundido con una puta verdadera. Pero ni se me ocurrió rechazar su dinero… Iba a necesitar un taxi para regresar a mi hotel cuando oscureciera:
Todavía era temprano y tenía tiempo de buscar otro “cliente” que me dejara plena y satisfecha; alguien que me cogiera y pudiera esperar a que yo tuviera un buen orgasmo antes de que él me llenara de semen…

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